Desde
los comienzos, una de las principales actividades
culturales desarrollada a cabo por la ACDVC ha sido la
reproducción de películas
cinematográficas. Así lo demuestra la
compra de un lote de 36 películas a la
compañía C.B. Films en el año
1977. En el año 1979 son 50 las películas
contratadas (suponiendo unos igresos de 316.000 pesetas
y 348.197 de gastos, en los que se incluían una
mejoras del local).
En 1982 empezaron las gestiones para convertir el cine en un Cine-Club. Con esta medida se logra ahorrar algunos gastos que tienen los cines comerciales y permite tener acceso a otro tipo de películas especiales que de otra forma no se podían obtener, sin que el funcionamiento del mismo se viera afectado.
En los últimos años, sin embargo, el número de películas proyectadas ha disminuido considerablemente. La afluencia del público ha descendido de una forma preocupante, pero no sólo pasa en el cine de Bernardos, sino en cualquier otro. La televisión, los nuevos formatos digitales y el pirateo informático han restado numerosos espectadores.