
¿Quién no ha oído hablar del Santo Grial? Hasta el menos interesado por los temas medievales, religiosos, mitológicos o históricos, ha oído hablar de este misterioso objeto. Si preguntas por la calle qué es eso del Grial, seguramente te hablarán de Indiana Jones, de la Última Cena, de El Código Da Vinci o del Caliz de Valencia. Si hacemos la misma pregunta a alguién con un poco más de instrucción en el asunto, es posible que le vengan a la cabeza la figura de Jesus de Nazareth, de Jose de Arimatea, de los trovadores medievales, del Rey Arturo, y de la dama del Lago. La importancia y calado de este símbolo en la sociedad occidental es tal, que en en el conjunto de leyendas que lo mencionan podrían encontrarse las principales corrientes filosóficas, religiosas y espirituales que han formado nuestra civilización. En estas páginas me propongo exponeros mi particular visión del asunto, por un lado, a través de un investigación que estoy llevando a cabo sobre una de las comarcas más vinculadas al Grial que existen. Por otra parte, expondré todas las corrientes que han configurado la leyenda del Grial a lo largo de la historia, su relevancia, sus posiciones a favor y en contra y su significado. Cuando te sumerges en este mito, descubres que no hay un solo Grial sino muchos, pues este término se ha utilizado a lo largo de la historia para aludir a múltiples realidades y fenómenos, desde la Copa que sirvió para consagrar la Última Cena y recoger la Sangre de Cristo, pasando por el Caldero de Lug, la descendencia de María Magdalena, la piedra esmeralda desprendida de la cabeza de Lucifer o el Arca de la Alianza, por poner algunos ejemplos. Y por último hablaré de la película que inspira el título de esta página, Excalibur, de John Boorman, sin duda la mejor entrega cinematográfica sobre el mito griálico que se ha realizado hasta ahora. Espero hacerlo de una forma lo más sencilla y lógica posible.