Siguiente: Geoffrey BARRACLOUGH: INTRODUCCION A Arriba: Historia Contemporánea Anterior: Historia Contemporánea   Índice General

Hans KOHN: CONSIDERACIONES SOBRE HISTORIA MODERNA

El autor es un hombre que ha vivido el tránsito entre el mundo europeo de principios de siglo (nació en 1891) y el mundo actual. Por su vida es cosmopolita: bohemio de nacimiento, afincado en los Estados Unidos luego de un largo periplo por diversos países, ha conocido de cerca el cambio operado en la marcha de la Historia en lo que va de siglo. Es un historiador de las ideas sobre todo, y del nacionalismo como fenómeno superable por la idea de una sociedad abierta.

De los cuatro apartados fundamentales de la obra, el primero se centra en la ''responsabilidad del historiador''. Este tiene una responsabilidad que cumplir, no con las naciones, clases sociales o dogmas, sino con la verdad y la humanidad. Los prejuicios sentimentales y los intereses de grupo, a su parecer, deben ser ignorados por el historiador.

La Historia, como disciplina, ha de ayudar a todos a que se respete la dignidad del individuo, se reconozca la igualdad de los hombres y las razas y quede a salvo la libertad de todos.

Para Kohn el mundo ha de estar basado en la libertad y la diversidad, en que ningún pueblo se considere en posesión de la verdad. El autor expone aquí sus conceptos de ''sociedad abierta'' (las ideas democráticas) y ''sociedad cerrada'' (totalitarismo) como contrapuestos, para demostrar que es en la primera donde el historiador ha de ver los valores esenciales, humanos y políticos.

Para corroborar tales afirmaciones aduce en su favor el testimonio de tres pensadores políticos ingleses: Walter Bagehot, Lord Acton y James Bryce. El primero es el hombre de la ''animada moderación'', que prefería ser súbdito de un pequeño país humilde antes que del coloso imperial británico. Lord Acton es el apóstol de la libertad y la dignidad humanas que ve en su época todo lo contrario, y James Bryce representa, en la propia formación de Kohn, el sentido democrático de vida (Bryce es autor de una obra clásica sobre el Sacro Imperio Romano Germánico, básica durante cien años).

Una vez establecidos estos presupuestos, Kohn entra en materia y lo hace desvelando los diversos aspectos que a su juicio presenta el nacionalismo moderno, triunfante frente al anacronismo de la idea universal que según él, hay que asociar con Napoleón. Francia, en el siglo XIX, en medio de las influencias germana (ideológica) y británica (tradición y necesidad), se vence hacia estas últimas al menos la Francia oficial, a pesar de la diversidad de intereses. Por otra parte, el mesianismo nacionalista ruso, de Dovstoyevski y Danilevski le parece más bien una justificación al nacionalismo ruso que un respeto por las libertades individuales; siguiendo a Toynbee, Rusia, adalid de la sociedad cristiana ortodoxa, es vista como deudora de la técnica occidental pero aspira a un dominio espiritual completo de toda Europa, y ésa será la razón fundamental de su antioccidentalismo. El paneslavismo, por el contrario, será un reflejo de la influencia del nacionalismo romántico alemán.

Hay un tipo de nacionalismo moderno muy peculiar, el judío, del que dice que fue ''el resultado de las condiciones históricas e ideológicas de los países en que vivían, y, al igual que otros movimientos nacionalistas, buscó en sus raíces históricas su justificación y la promesa para el futuro, ahondando en el lejano pasado al que dio una nueva interpretación emanada de los deseos y aspiraciones del movimiento moderno''. Es pues el impacto del nacionalismo europeo el que hizo revivir en los judíos la idea de una tierra, una patria, un Estado para ellos.

La fuerza del nacionalismo es tal que no puede convivir, y vence, a cualquier ideología universalista. Para ello pone el ejemplo (premonitorio en 1963, fecha de la edición en castellano) de Yugoslavia; para él la tensión existente entre Tito y los dirigentes soviéticos implica que el comunismo no ha podido desterrar las ideas nacionalistas entre los países que lo han adoptado; y no hablemos de las micronacionalistas que ahora se imponen.

Algunos nacionalismos han perdido la partida o se han readaptado. Tal es el caso del alemán, asociado durante tanto tiempo al concepto totalitario de la guerra (''La paz, para los totalitarios, es un intervalo o una aspiración de los débiles''). Como esa misma guerra lo ha hundido, el nacionalismo alemán ha dado paso a unas ideas y creencias francamente occidentales, de libertad y democracia en el pueblo que antes estuvo identificado con él. Precisamente el resultado de la Segunda Guerra Mundial le lleva a decir que esta guerra demostró que ninguna fe totalitaria puede imponerse o contrarrestar la pluralidad y diversidad de la humanidad. Pide que se ponga fin a toda ideología fanática y que se implante un amplio espíritu de tolerancia y transacción: una sociedad internacional que refleje los valores humanos comunes y la independencia del individuo.

La falta de uniformidad en la exposición, ya que se trata de diversos artículos formando un volumen, no obsta para que haya una constante en todo él, a saber: que el bien más preciado de nuestra etapa, de nuestra civilización occidental es la libertad, la tolerancia, que ha tenido que luchar contra el nacionalismo, el totalitarismo y otras ideologías de regresión social. Para él el núcleo del pensamiento occidental, el baluarte de esta cultura está en los países anglosajones. Ultimanente Alemania se ha afiliado, luego de un siglo de dudas, a ese campo. Las organizaciones internacionales responden al espíritu de diálogo que emana de esa cultura.

Las ideas del autor son suficientemente nobles como para aplaudirle. Sin embargo, es demasiado ingenuo su culto por la democracia y libertad occidentales. Sus argumentos pertenecen más al campo de la ideología que de la sociedad o la economía. Pero no hay que olvidar que, a pesar de todo, la historia ha ido, finalmente en la dirección por él apuntada y le convierte, como a Popper, en un clarividente y esperanzado pensador que por encima de todo confía en el ser humano y en el sentido común.


Siguiente: Geoffrey BARRACLOUGH: INTRODUCCION A Arriba: Historia Contemporánea Anterior: Historia Contemporánea   Índice General