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Ruta: Peña el Aguila
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| FICHA TECNICA: | |
| Dificultad: | Baja |
| Horario: | 3-4 Horas |
| Epoca: | Todo el año |
| Equipo: | Montaña |
| Mapas: | Sierra Madrid |
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Teniamos cita en muchos sitios en poco tiempo, la primera en Pinto, allí llegaria Ana y Caudio casi puntuales como siempre, solo a 15 min. en el Cerro de los Angeles estaria Chema, su primera aventura con nosotros y en el puente de Vallecas ya inquieto estaria Antonio. Antes los bocatas y la mochila, ropa de abrigo, por si las moscas y mucha ilusión.
El día era muy bueno, marché a por el pan imprescindible para un buen bocata de Tortilla francesa con atún. Chocolatinas y demás que no falte.
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Nos distribuimos en dos coches, al llegar a casa Cirilo ya estaba Silvia, con León esperandonos, comenzamos la ruta y ya necesitabamos la manga corta, seguimos por el camino del pais japones, sin desviarnos de ningun punto, ni siquiera para atrochar un poco. León ya disfrutaba de su libertad, avanzando y recuperando nuestro paso a placer.
Algunos integrantes de la marcha, ya andaban quejosos con la inclinación de la ruta, que si mucho subir, que cuanto queda, en fin, poco quedaba, pues al repechito avanzaban, detuvieronse alrededor de una bañera, con gran asombro para muchos, y un gran OHHh!! se escucho, pues León se tumbo sobre el gran charco de barro que alrededor habia. Y de allí siguió con sus nuevos botines.
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Pronto el limite provincial entre Segovia y Madrid. y tan solo a 700 m. en linea recta la Peña del Aguila nuestro objetivo. Desde Allí las vistas eran magnificas:
la mujer muerta, Pasapan, un embalse, todo ello por la vertiente Segoviana.
Montón de Trigo, Peñalara, por la parte Madrileña.
El campamento base se organizó en corrillo y la viandas rodaban entre ellos. Caldo calentito, que proporcionaba sustento y ricos bocatas que calmaban el ansia.
Y bordeando los limites, se emprendia el regreso, en el camino neveros de rica nieve hacian las delicias de los mas peques, León provechaba para deleitarse la garganta. Hasta llegar de nuevo al pais nipón, si la subida fue quejosa, la bajada no se quedó atras, pues el sufrimiento de rodillas, marca dejara.
Al llegar a la pradera, el tibio sol nos ayudaba a relajar los musculos, y fueron varios los que propusieron unas cervecitas, pero el animo estaba tumbado como nuestros cuerpos.
Cronica de Mercedes Pesquero.
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Copyright © 2005
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Última actualización: Sep 2005.
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