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Declaración Final
II
JORNADAS
NACIONALES
SOBRE
BIOÉTICA
"Los Evangélicos
y la
Vida"
MADRID, 11-12-2000 |
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El derecho a la vida |
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La vida humana debe ser respetada, protegida, ayudada y potenciada en todo momento. Creemos que la
vida humana tiene un valor y una dignidad intrínsecos, independientes de
cualquier parámetro humano, que provienen de Dios como creador y
sustentador de la misma.
Creemos en la identidad, y por ello en el carácter único e irrepetible,
de cada ser humano desde el momento de la concepción hasta la muerte.
Consideramos radicalmente inaceptable toda forma de violencia contra la
integridad, física o moral, de las personas, así como cualquier acto que
menoscabe su dignidad. En este sentido, manifestamos en especial nuestra
radical condena a la violencia doméstica; la xenofobia étnica, cultural
o religiosa; y el terrorismo.
Manifestamos nuestra postura contraria a la pena de muerte, por los mismos
principios de respeto a la vida antes expuestos.
Creemos que la debida dignidad del ser humano es incompatible con la
miseria y la marginación social en que viven millones de personas, que
son un dedo acusador que apunta el egoísmo e insolidaridad de otros seres
humanos más favorecidos y ponen de manifiesto una sociedad injusta.
Al pensar en los problemas de los marginados e inmigrantes, así como en
los países del Tercer Mundo vemos indispensable impulsar medidas privadas
y públicas de ayuda al desarrollo integral de dichos países, que deben
incluir programas sanitarios, entre ellos de lucha contra el SIDA. |
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El aborto |
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Defendemos los "Derechos del Niño", tal como fueron aprobados por el
Consejo de Europa en su Carta Europea de los Derechos de la Infancia en octubre
de 1 979, en la que explícitamente se afirma que "desde el momento de la
concepción, el niño que va a nacer debe gozar de todos los derechos enunciados
en la presente Declaración".
Consideramos ético el aborto cuando sea necesario para salvar la vida de
la madre. En los demás supuestos del aborto provocado, entendemos que es
acabar con una vida humana que le pertenece a Dios. El derecho a la vida
del no nato prevalece sobre el legítimo derecho de la madre sobre su
propio cuerpo.
Aunque no aprobamos su postura, respetamos a las personas que entienden el
aborto como necesario, y nos identificamos con el sufrimiento que estas
situaciones generan. Proponemos que se pongan al alcance de la mujer que
llega a esta decisión todos los medios que contribuyan a su recuperación
plena.
Propugnamos alternativas en favor de la vida (adopción, ayuda social,
planificación familiar con métodos anticonceptivos) para evitar el
embarazo no deseado o situaciones sociales límites que empujen al mismo.
Abogamos por un asesoramiento previo al
aborto a fin de asegurar que quien tome esta decisión, que siempre será
trágica para la mujer, ha recibido consejo y apoyo en todas las formas
posibles; tal y como se realiza en otros países europeos. Rechazamos las
legislaciones que permiten abortar a las menores de edad sin el
consentimiento de los padres.
Proponemos que la defensa de la integridad global de la vida en su
conjunto sea sin énfasis desequilibrados, respetuosa y sin violencia.
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Ingeniería genética.
Clonación |
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Apoyamos la actuación sobre embriones humanos que tengan como finalidad clara
mejorar el estado o futuro del propio embrión. Rechazamos la investigación o
el uso de embriones
humanos que no tengan que ver con este fin, salvo con aquellos originados por
aborto espontáneo (con la autorización de los padres).
Valoramos como positiva la contribución que la ingeniería genética
pueda realizar con fines terapéuticos. Sin embargo es preciso regular
adecuadamente esta técnica para evitar el peligro de que la ingeniería
genética degenere en manipulación genética. La ciencia, como se ha demostrado en el pasado, puede quedar al
servicio de intereses políticos y económicos cuestionables.
Aceptamos la clonación humana en usos no reproductivos (bancos de
tejidos, etc.), siempre que no se usen o manipulen embriones. En la
clonación humana reproductiva se vulnera el derecho a la propia
identidad, y la vida humana corre el riesgo de convertirse en una materia
y mercancía de consumo, degradando la dignidad y el valor de la misma.
Por ello consideramos que además de arriesgada, es inaceptable.
Valoramos como positivo el uso de "células madre" en diversas
enfermedades del ser humano. Como en ocasiones anteriores, apoyamos su uso
siempre que las técnicas para obtenerlas no supongan el uso de embriones
humanos. |
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Planificación familiar |
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El
protestantismo entiende que la relación y el placer sexual son un hecho que no
tiene que ir vinculado a la procreación, y que junto a los lazos afectivos y de
compromiso mutuo forman parte indisoluble del vínculo de unión del hombre y la
mujer en el matrimonio.
Por ello, entendemos que la planificación familiar responsable es un
derecho y deber de los padres, para los que es éticamente correcto
utilizar los métodos anticonceptivos no abortivos (preservativo incluido)
que considere adecuados. Defendemos que la familia es el ámbito primero y
más natural para la educación sexual de los hijos, siendo una de las
responsabilidades ineludibles de los padres.
En cuanto a la lucha contra la extensión del SIDA, consideramos válido y
necesario el uso del preservativo como medio de prevención, ya que evita
que las personas (al margen de sus creencias y valores) sufran el contagio
de esta terrible plaga, ante la que el preservativo es indudablemente una
de las mejores formas de profilaxis.
De la misma forma que defendemos el preservativo como método
anticonceptivo, por lo que vemos adecuado su uso en las campañas de
prevención del SIDA, consideramos contrario a la tan pregonada tolerancia
que se excluya totalmente de estas campañas de prevención otros métodos
alternativos que son tan o más seguros, como son la abstinencia sexual
(en las personas solteras) o la fidelidad en la pareja, métodos que
obviamente los cristianos protestantes también defendemos.
Aceptamos plenamente métodos artificiales de fecundación siempre que no
haya pérdida de embriones, y siempre que las células germinales sean de
los propios miembros de la pareja (métodos homólogos).
Habría que considerar seriamente la necesidad y adecuación de cualquier
método de fecundación que prescinda de la necesaria relación entre la
paternidad biológica y la causalidad de la pareja, como son los métodos heterólogos (uso de células germinales procedentes de una tercera
persona ajena a la pareja) así como la gestación en "úteros de
alquiler", o "adopción de embriones"; mostrándonos
contrarios a la generalidad de estas técnicas salvo posibles excepciones.
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Eutanasia |
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Toda
persona tiene derecho al cuidado integral hasta el momento de la muerte, y que
esta sea digna. Estamos a favor de la llamada eutanasia pasiva, en el sentido de
evitar el encarnizamiento terapéutico, producido frecuentemente por presiones
sociales, sentimientos de culpabilidad de los familiares y actuación médica
movida por la autoprotección legal y la rutina.
Aceptamos también el uso de medicamentos indispensables para mitigar el
dolor en pacientes terminales, aunque su uso suponga indirectamente, sin
ser este el propósito, provocar o acelerar la muerte del paciente. Sin
embargo, nos mostramos claramente contrarios a la eutanasia activa y al
suicidio en sus diferentes formas.
Estamos convencidos de que la práctica de la eutanasia activa, además de
las connotaciones éticas, crea un clima de angustiosa inseguridad
alrededor del paciente (en especial del anciano), que se puede ver
desamparado ante situaciones de enfermedad en las que precise el máximo
apoyo y confianza en su entorno familiar y sanitario.
Como evangélicos o protestantes proponemos: - Potenciar la asistencia
psicológica y espiritual al anciano y al moribundo, - Ayudar a descubrir
que el sufrimiento, una vez que es inevitable, no es absurdo ni estéril,
sino que tiene un valor pedagógico insustituible desde el punto de vista
existencial, y - Potenciar las Unidades de Cuidados paliativos (originalmente
creadas por cristianos evangélicos o protestantes) y que son un paradigma
de auténtica eutanasia, "buen morir". |
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Ética social |
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Apoyamos cuantas medidas promuevan la paz social.
La sociedad debe dar un trato no sólo justo a todos sus miembros, sino
además sensible a aquellos que precisen una atención especial, como son
los ancianos y discapacitados. Frente al utilitarismo creciente de nuestra
sociedad proclamamos el valor intrínseco de la persona,
independientemente de lo que pueda producir, procurando su integración
plena.
Creemos que no existe aún una clara conciencia en nuestro país sobre
cuestiones del medio ambiente, ante la creciente destrucción de la
naturaleza y sus riquezas. Creemos que el materialismo desaforado, en el
que priman los principios de mercado, es la principal causa de este
deterioro. Propugnamos las disposiciones legales necesarias para mantener
el equilibrio ecológico a fin de que la vida en el planeta sea conservada
en toda su diversidad y riqueza y preservada de los peligros que la
deterioran y amenazan.
Consideramos la sanidad pública como un bien social y solidario acorde al
valor de la vida de la persona, que debe por lo tanto mantenerse adecuada
y responsablemente.
Defendemos la separación Iglesia/Estado. Deseamos y votaremos para que
las leyes de nuestro país sean acordes a los principios aquí expuestos,
pero entendemos que el Estado debe legislar conforme al principio de la
laicidad (bien entendida, y no como la anti-religiosidad que a veces se le
añade). |
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