CUADERNO DE BITÁCORA
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Salida del centro Hípico de Buitrago de Lozoya, pasamos por Gascones y tomamos en principio el camino de Braojos, desviándonos antes de cruzar el arroyo de Cigüeñuela, para coger el camino del refugio de Santuil, una vez aquí nos encaminamos hacia el puerto de Arcones, que limita las provincias de Madrid y Segovia, desde aquí observamos unas magnificas vistas de los valles del Cega y del Pirón. Descendemos por la pista forestal que conduce a Arcones, y justo en el cruce de esta pista con la Cañada Real Soriana Occidental, nos encontramos la primera agresión a la cañada : una cantera abandonada exhibe su maquinaria oxidada. Continuamos ruta dirección Sur-Oeste entre la sierra de Guadarrama y la carretera N -110. A la altura de Matabuena, una escombrera ensombrece la vista limpia de una cañada que se muestra a partir de aquí amplia, nítida y bien cuidada. A mediodía llegamos a Navafría, aquí se puede encontrar aprovisionamiento para los caballos en el Centro Hípico El Milano, situado cerca del cauce del río Cega, donde también hay una zona represada del río que permite un cómodo baño. Seguimos la cañada y a un par de Kilómetros, confluye ésta con la carretera N -110 que nos acompañará otro par de kilómetros, el último sobre el duro asfalto. Abandonamos la carretera para continuar por la cañada hasta Collado Hermoso, aquí nos desviamos hacia las ruinas del monasterio de la Virgen de la Sierra, donde pernoctaremos. La elección del lugar para pernoctar es una rutina diaria que ha de planearse con cuidado. El sitio ideal ha de tener agua potable para los jinetes, abrevadero para los caballos, pasto en abundancia, un par de árboles, de donde poder tender una cuerda y colgar las sillas y el equipo, un lugar donde poder atar los caballos en corto y ser relativamente llano para poder dormir, encontrar un lugar así a veces puede ser una tarea complicada. Tras encontrar el lugar adecuado, empezamos el trabajo diario de atender a los caballos: desvestirlos, atarlos en corto para que descansen, limpieza y revisión de la estado físico del caballo, darles de beber, atarlos en largo para que pasten y con suficiente separación entre caballos para que no se molesten, atarlos después mas cortos para que coman el pienso y finalmente atarlos en corto para dormir como medida de seguridad para evitar que durante la noche se puedan liar patas o manos con la cuerda. A la vez que realizamos estas tareas, preparamos nuestra cena y los sacos de dormir. Total tres horas y dormimos como benditos.
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La rutina de la mañana es una repetición, con alguna variación en el orden, de la noche anterior, y son otras tres horas. Durante todo el trayecto y a pesar de la práctica no conseguimos rebajar este tiempo de dedicación a los caballos, que por lo demás se lo merecen. A las diez de la mañana estamos otra vez cabalgando, y tras buscar un lugar donde tomar café, (pequeño lujo del que no queríamos prescindir) continuamos la ruta sobre la N -110, que en este trayecto se superpone a la cañada, hasta la desviación a Sotosalvos, donde la abandonaremos definitivamente. La cañada transcurrirá durante toda la jornada al pie de la sierra, que constantemente veremos a nuestra izquierda. El trayecto está perfectamente delimitado hasta el cruce que va a La Granja de San Ildefonso, aquí tendremos una buena vista de Segovia a la derecha y La Granja a la izquierda. Descenderemos hasta el embalse del Pontón Alto, donde cruzaremos el río Eresma por un puente que hay al pie de la presa (nosotros, siguiendo las indicaciones del mapa topográfico militar, cruzamos en primer lugar por la carretera del muro de la presa, con las molestias y peligro que esto supone para los caballos y antes de abordar nuevamente la cañada nos encontramos que ésta está cortada por pasos canadienses, con el candado cerrado, descruzamos la presa y descubrimos el puente al pie de esta) continuando hacia las ruinas de Santillana y de aquí hacia el embalse de Revenga, el cual bordearemos y cruzaremos por un puente que hay en su cola. Tras atravesar una docena de zarzos, portillos y arroyos, nos encaminamos hacia Ortigosa para coger provisiones y pernoctar El trayecto que va desde la Cañada Real Soriana Occidental a Ortigosa del Monte comienza en una hermosa colada que se cruza con un tramo de obras de la autopista, y atravesarlo se convierten una penosa tarea debido a la gran cantidad de máquinas que operan en el terreno. Llegados y aprovisionados en Ortigosa, buscamos un terreno donde dormir. Según indicaciones nos encaminamos a una dehesa boyal cercana, una vez allí y elegido el terreno de acampada, comenzaron a acercarse las vacas que pacían en el prado, atraídas por el olor del pienso que comían los caballos y que impregnaba nuestras pertenencias, e intentaban mordisquear el equipo tan osadamente, que tuvimos que fabricar con cuerdas y plásticos un rápido cercado. Todo controlado y a dormir. |
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5.58 a.m. suena un trueno y acto seguido la lluvia. 6.05 estamos empapados, aunque la tormenta ha durado poco, ha sido tan violenta que no nos ha dado tiempo más que para salvar lo prioritario. Mojados comenzamos las faenas de la mañana. 10.00 Cabalgamos a Otero de los Herreros para evitar las obras de la autopista y desde aquí incorporarnos a la cañada. Este tramo hasta los Ángeles de san Rafael está estrechamente limitado por la vía del tren a la izquierda y la carretera N -603 a la derecha, y actualmente más estrechado, pues sobre el trazado de la cañada se está construyendo la famosa autopista, que tanto nos obstruye. Un respiro de unos Kilómetros y nuevamente la autopista, esta vez atravesarla es una auténtica tortura para los caballos y para nosotros. La autopista sale por fin de nuestras vidas y solo nos queda atravesar el río Moros, para llegar a la ermita de La Losa donde pensamos descansar y comer, pero este cruce se convierte en complicado. Después de recorrer el río, lo que parece un paso evidente es bastante profundo y está lleno de rocas de gran tamaño, por lo que tuvimos que marcar y balizar este peligrosísimo paso para los caballos y proteger el equipo de más agua aún. Una vez cruzado el río Moros nos dirigimos a Navas de San Antonio donde pensamos comprar pienso, pero nos despistamos y tomamos un camino paralelo, que nos hace perder mucho tiempo y llegamos tarde a Navas. La fábrica de piensos ha cerrado y cabalgo a Zarzuela del Monte donde no resulta difícil comprar cebada y avena para la cena y el desayuno del caballo.
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La comida del caballo me ha desviado mucho de la cañada, desando el trayecto y la reencuentro. El tramo que va desde aquí hasta el cruce con la carretera el Espinar – Ávila es de una belleza serena enturbiada solo por presencia de numerosos molinos eólicos que recorren la cresta de la montaña. A partir del cruce con al carretera la cañada atraviesa varias fincas con ganado de bovino y caballar y numerosas puertas y alambreras, que es como se denominan en Ávila lo que en Segovia llamaban zarzos, así, en éste paisaje despejado, desprovisto de sombra, se llega a Urraca de Miguel donde hay cama y ducha para jinetes y box con paja pienso y agua para los caballos, un auténtico lujo después de tanto sudor y mugre acumulados. “Parada de Postas”, así es como se llama este peculiar alojamiento, nada mejor para jinetes itinerantes. Nos quedaremos un día entero de descanso.
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| Miercoles 10 de Julio. Descanso |
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Nuevamente cabalgando hacia Ávila. Sobre la cañada discurre una pista para bicicletas, que nos acompañará hasta la ciudad amurallada. Atravesarla es un esforzado trabajo de orientación sobre el mapa, Hay que atravesar carreteras, calles, escombreras, bordear el polígono industrial, entrar nuevamente en la ciudad, bordear las murallas por el norte y cruzar el puente del río Eresma. Salir también es complicado, para evitar la carretera que coincide con la cañada hasta Martiherrero cogeremos una vereda alternativa, que alivia el trayecto. Desde aquí la cañada empieza a estar delimitada por mojones, y aunque corre paralela a la carretera de Muñico es conveniente guiarse por ellos para evitar desviarse del camino como nos pasó a nosotros, pero con buena fortuna, porque fuimos a parar, a las llamadas casas del Cid, donde descansamos una hora agradable y nos informan que podemos comprar pienso al día siguiente en Muñico, donde hay constituida una cooperativa de transformación de cereal. Trotamos hacia la venta del Hambre, donde los arroyos están secos y no podemos pernoctar. Continuamos hacia Chamartín buscando un arroyo que no esté seco y lo encontramos en la ermita de Nuestra Señora de Rihondo, donde sin duda es lugar idóneo para pasar la noche.
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A las 10 estamos en el caballo nuevamente. Primera parada en Cillán para almorzar, segunda parada en Muñico, donde en efecto el pienso es de excelente calidad. Continuamos hacia Viñegra, pero nos dedicamos a recorrer los alrededores de la zona o lo que es lo mismo: perdernos durante una hora. Hasta Hurtumpascual la cañada pasa por dehesas y cultivos de cereal. A partir de aquí y durante los próximos 16 kilómetros, la cañada, discurre por numerosas dehesas y hay que cruzar numerosas portillos, que es como ahora se llaman las alambreras, pasaremos puertas y arroyos con puentes de aspecto entrañable. Este trayecto de inmensa soledad, ofrece el regalo visual de numerosas especies animales, y desde el principio podemos ver el curso de la cañada que desciende ondulante, pera subir nuevamente y perderse en el horizonte. Desde la venta de Pascualcorvo hasta Zapadiel de la Cañada, la colada que así es como llaman en la zona a la Cañada Real Soriana Occidental, sube bien delimitada, y es pastada por rebaños de ovejas, vacas y caballos, una de estas manadas de caballos, nos ofrece un espectáculo con el semental recogiendo rápida y ordenadamente a toda la manada, mientras se encara con nuestros caballos enteros. Nos aprovisionamos en Zapadiel y continuamos hacia Arevalillo. A medio camino encontramos una charca y aquí pasaremos la noche.
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A caballo hacia el café. No lo hay en Arevalillo ni en Aldebad del Mirón, nos lo tomaremos entonces en la provincia de Salamanca, en Gallegos de Solmirón. Nos tomamos varios a pesar de la hora y continuamos hacia Puente del Congosto. La cañada pasa entre la sierra de de Villanueva a la izquierda y la sierra Ventosa a la derecha y finalmente desciende para cruzar el río Tormes, por el mismo puente medieval que yace a los pies del castillo. Desde un par de kilómetros antes la vista con el castillo al fondo es espectacular. Atravesamos el Tormes y lo acompañamos media docena de kilómetros, continuamos otros tantos más para subir hasta El Guijo de Ávila, que es provincia de Salamanca, continuamos tras cruzar la carretera N-630 por un túnel y nos adentramos en un bosque de robles y pinos, que desciende hasta cruzarse con un arroyo seco, cerca de la Vía de la Plata, llegamos con la noche cerrada buscando agua para los caballos, y será aquí, entre una charca y un pilón, donde pasaremos la última noche en la Soriana. |
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Tardamos más en salir, los caballos están cansados y nosotros también después de nueve días de viaje. Los dejamos pastar más tiempo mientras recogemos con tranquilidad. Encima del caballo nuevamente, lo primero es buscar agua potable para nosotros, no tenemos ni gota y el último trayecto, hasta Valdefuentes de Sangusín según nuestro mapa parece bastante árido. Encontramos una fuente con varios caños y pilones y nos aprovisionamos para el último trayecto, que en efecto es más duro de lo que imaginábamos. La cañada atraviesa placas graníticas, cubiertas de retama, que son peligrosas y molestas para los caballos y el camino se pierde entre la retama si no se está muy atento. Por fin descendemos hacia Valdefuentes de Sangusín. Es la hora de comer, descansamos todos y esperamos al camión que nos recogerá para llevarnos de vuelta a Buitrago.
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Jaime
Asens ....
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....
Jose Miguel Senso
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de pérdidas: |
Balance
de ganancias: |
Balance
de difícil imputación: |
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| Cosas que no se cuentan
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