Madrid, 24 de febrero de 2008.
EL SOPLO
Para mis queridos, Irina y Mateo.
¿Qué ha sido eso? He notado algo… no se qué… un soplo suavecito que me ha despertado de mi cómoda inconsciencia… era como una suave llamada… como un estremecimiento agradable en todo el cuerpo… como si la vida entrara en mi… no se.
Tendré que pensar en todo esto. Pensar, que palabra mas bonita, que ocupación tan placentera.
Veamos, no recuerdo gran cosa, mas bien nada, de antes de despertarme. ¿Qué seria yo antes de despertarme? ¿Dónde estaba yo antes de estar aquí? ¿Seguro que estaba dormido? No lo sé, no tengo seguridad de nada, todo son preguntas sin respuesta, así que poco a poco intentaré averiguar que sé, entre todo lo que no sé, empezare por lo mas sencillo.
¿Quién soy? Si me miro, mis brazos, mis piernas, mi pecho, soy una persona. Si me toco las partes de mí que no puedo ver, mis manos me lo ratifican, soy una persona.
¿Dónde estoy? Parece que esto es un lugar cerrado, lleno de líquido calentito, las paredes son blandas y suaves y hay un eco de voces y sonidos que no entiendo y que tendré que aprender a hacerlo.
¿Cómo he llegado aquí? No tengo medio de saberlo, pues no se ve orificio de entrada ni de salida, solo hay un tubo que sale de una pared y que forma parte de mí.
¿Formaré yo parte de esta especie de cueva? Parece que si, pues puedo apretar el tubo pero si intento quitármelo, me es imposible.
¿Qué hago aquí? No lo se exactamente, pero con el paso del tiempo, me he ido dando cuenta de que yo voy siendo mas grande y la cueva mas pequeña. Ya alcanzo sus paredes con mis pies y si quiero estirarme tengo que empujarlas.
¿Saldré de aquí o me quedaré para siempre en esta cueva? Espero salir, pues por los ruidos que oigo y que cada vez entiendo mejor, fuera hay otro mundo lleno de personas, y aquí estoy solo.
¿Hasta donde crecerá la cueva? Espero que crezca lo suficiente para contenerme, pero no se… no se, últimamente estoy cada vez mas incómodo. Me refiero en cuanto a sitio.
¿Cómo sé lo que sé? Es difícil precisarlo, pero parece que lo que me hizo despertar, me dio estos conocimientos junto con las muchas preguntas.
En general estoy encantado, no tengo hambre ni sed, no tengo frío, tengo mis manos y mis pies para jugar, incluso el tubo, que también me sirve para entretenerme, duermo siempre que quiero o siempre que la cueva esta quieta, porque a veces no para de moverse y por mucho que intento acomodarme no lo consigo. Otras veces sin embargo todo esta en silencio y se oye una música preciosa, y ahora sé que es música, antes solo me parecía ruido.
También me acompaña siempre una voz suave, la mayoría de las veces, y aterciopelada que me encanta y me calma cuando estoy incómodo. Ya he aprendido a reconocerla, pero todavía no se lo que dice.
Hace un tiempo, todavía no sé lo que es eso, pero como voy entendiendo lo que dice “voz suave” acabo por emplear sus mismas palabras. Decía que por primera vez supe lo que es el dolor, de pronto la cueva recibió un gran golpe, y yo con ella, di vueltas sin parar para ver si cambiando de postura, me aliviaba del malestar que tenía. No fue así, empecé a oír ruidos estridentes, luces tan brillantes que atravesaban las paredes de la cueva y gente que la movía de un lado para otro, y yo estaba mareado de tanto movimiento, sin saber que pasaba ni cuando se iba a acabar y podría volver a un placido sueño.
Estoy preocupado pues hace mucho tiempo que no oigo a “voz suave”, antes estaba constantemente haciéndome compañía y ahora la echo mucho de menos, pero por mucho que empujo la cueva con mis pies no la oigo decir como siempre “tranquilízate que todo esta bien” ¿Qué habrá pasado?
¡Por fin la oigo… pero… esta gritando! ¿Por qué grita? ¡Que horrible es oírla! No se que hacer… ¿Y que es esto que me empuja? ¡Que angustia! La cueva se va estrechando a mí alrededor. Es como si me tuviera atrapado ¡No puedo moverme! Mi cabeza se esta pegando a la pared de la cueva justo donde se ha abierto un agujero y toda ella me empuja hacia el… pero no cabré por allí… es muy pequeño, ¿Qué haré?
Oigo gritar a “voz suave” y creo que a partir de ahora no la podré llamar así nunca más. ¿Por qué gritará, que le estará pasando? Por fin se ha callado y ya no me asustan sus gritos, pero estoy muy incómodo, continuo atrapado y sin poder moverme pero parece que nada me empuja y podré descansar un poco. ¡Si me pudiera dormir!
¿Qué ocurre? “Voz gritona” me ha sobresaltado, sacándome de mi ensoñación.
Lo que sea, me empuja de nuevo y lo hace mucho más fuerte.
Algo me ha cogido por la cabeza y tira de mi ¡Ay, ay, ay, que daño, como duele! ¿Y esa luz tan fuerte? No puedo abrir los ojos de lo que quema.
¡Ahhh… ahhh… ¿Qué es esto?! Me quema los pulmones… y tengo ganas de… de… ¡guaaa…, guaaa… guaaa…!
Parece que ya ha pasado todo lo desagradable y ya no me molesta nada, además ha vuelto “voz suave”, me gustaría verla pero me da miedo abrir los ojos porque la luz quema mucho. También, la oigo de otra manera, cerca de mi, no sobre mi, y acerca su cara a la mía y me acaricia con sus labios, “te voy a comer a besos” dice. Y sus brazos me rodean y me aprietan suavemente, ¡Que bien estoy!
Ahora que lo pienso, ¿y la cueva, que habrá pasado con ella? Ya no estoy rodeado de líquido, tengo encima algo suave y calentito, claro, que no tengo la libertad para moverme que tenía en la cueva, pero no importa, ahora estoy muy a gusto.
De pronto, no se que me pasa, tengo… algo… no se…, como un vacío en el estomago, ¡que angustia…! y no se que hacer… no se… ¡guaaa…, guaaa… guaaa…!
Es “voz suave”
-No llores cariño, no llores, ya esta aquí mamá, ya se lo que quieres, tienes hambre, ¡pobrecito mío!
¡Se llama mamá!
¿Qué es eso que me pone en la boca? Es gordito y blando, ¿Qué espera mamá que haga con esto?, ¿y si lo muerdo? ¡Que bien! Si lo muerdo sale un líquido riquísimo… hummm... ¡Que bueno!
Quiero dormir y mamá no me deja, me esta quitando una cosa que llevo puesta y que estaba húmeda e incomoda. Así estoy mejor, tapado con algo suavecito y mamá dándome besos.
En cuanto me despierte abriré los ojos para conocer a mamá.
Gemma Demarcos.