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Esta sección no
pretende ser otra cosa que una "guía del principiante", para aquellos
que quieran iniciarse en este apasionante mundillo.
La hemos dividido en varios apartados:
Alimentación
Alojamiento
Cuidados básicos
La hibernación
¿Sabías
que...
ALIMENTACIÓN
Gerald Durell, en un libro de su extensa bibliografía, decía que un
animal en cautividad se encuentra bien, o se encuentra en las
condiciones mas semejantes a su ambiente en la naturaleza cuando es
capaz de reproducirse. A mí me parece una opinión muy generalizada y muy
extensa. Dudo de que algunos animales domésticos que se reproducen en
cautividad se encuentren bien, pero como estamos hablando de animales
salvajes y teniendo en cuenta quién lo dijo, deberíamos dar por buena
esta aseveración, dada su dilatada y demostrada experiencia en la
adaptación, reproducción y reintroducción de multitud de animales
salvajes en vías de extinción.
También pienso en que cuando liberamos una tortuga a su espacio natural
(que no es tan natural por tratarse de una reintroducción) qué biotopo
le damos; maquia, garrigas, bosques donde cada día el tránsito de
vehículos es más intenso, donde un verano hay un conato de incendio y en
el otro el incendio es total, donde la abundancia de jabalí cada año es
creciente y muchos más peligros que no se habían dado antes y que se
están produciendo en los tiempos actuales.
Naturalmente, no se trata de intentar reproducir la tortuga para
cerciorarnos de que se encuentra bien en el sentido amplio de la
palabra, sino en dar unas directrices para que pueda conseguir este
estado ideal en cautividad o, si se quiere, en un ámbito más pequeño que
el que tiene en la naturaleza.
Empiezo por el ambiente o biotopo donde se desenvuelve la tortuga para
subrayar en todo lo posible este aspecto, ya que en la mayoría de obras
en las que he consultado se limitan a dar una lista más o menos extensa
de vegetales que deben comer. Nosotros queremos, además de esta lista
que más abajo vamos a enumerar, indicar cómo deben ser las condiciones
ideales o en las que se desenvuelve el animal, para reproducirlas en el
más amplio espectro posible.
En
principio no vamos a detallar los biotopos en los que se desenvuelven
las dos especies de tortugas terrestres que existen en la Península
Ibérica, aunque sí que tenemos que señalar que, como todas las tortugas
terrestres, son fitófagas y, por tanto, se alimentan de hojas verdes,
flores, frutos, etc. Aun en menor cantidad que el alimento de origen
vegetal consumen habitualmente invertebrados y carroña. Esta
alimentación se complementa con materiales duros como arena, piedras,
huesos, trozos de madera, que podrían ser de ayuda en la digestión. (1)
Se
considera como hábitat idóneo para los dos tipos de tortuga el régimen
climático denominado mediterráneo, lo que significa veranos calurosos y
secos e inviernos suaves con temperaturas en verano que oscilan entre
los 21-27º. En cuanto al tipo de suelo, toda la bibliografía consultada
admite prácticamente cualquiera, desde zonas de cultivo hasta dunas
costeras. (2)
En
libertad, la alimentación de la tortuga está compuesta de 48 a 82
especies de vegetales, según las fuentes consultadas. En la
primera, se refería a la especie Hermanni y en la segunda,
a la Graeca. Ante esta premisa, parece más o menos imposible el
mantenimiento de esta especie, pero la experiencia nos permite creer que
ello no es imposible y que con una variedad más reducida de alimentos,
es posible el mantenimiento y la reproducción; por eso las referencias
que hacemos a la reproducción en el primer párrafo de este capítulo.
Precisamente este amplio abanico en la alimentación es lo que hace que
en cautividad, una tortuga acepte muchos alimentos que en libertad
probablemente no encontraría. Nosotros somos testigos de haber visto una
tortuga en el recinto que dispone en Garriguella un ejemplar comiendo
una pámpana y haber recogido varias para entregarlas a otras y no hacer
ni el más mínimo movimiento de curiosidad. Con nuestros compañeros a
veces hemos comentado diferentes dietas y ejemplares que eran hermanos y
que vivían en unas condiciones parecidas entusiasmarse, por ejemplo, por
el tomate y otros ni mirar ni inclusive curiosear este alimento. Por
esto no deberíamos preocuparnos por las preferencias alimentarias de
cada ejemplar. Creo que esto hace que el mantenimiento de estos
animales se haga tan interesante porque no hay reglas fijas, no hay
dietas infalibles simplemente se trata de el criterio del animal y
además es un criterio para cada ejemplar que hace que sea diferente a
sus hermanos (aquí me refiero a hermanos genéticos, no como especie).
Después de este prólogo, vamos a relacionar los vegetales que hemos
considerado que son apetecibles para la mayoría de tortugas terrestres
de la costa mediterránea occidental. Algunos los tenemos comprobados,
otros los hemos sacado de libros que los aconsejan. Preferimos hacer la
lista lo más exhaustiva posible, para que el cuidador no se sienta
encorsetado y pueda experimentar y enriquecer sus conocimientos, aunque
es importante saber que los
mejores alimentos para las tortugas herbívoras son aquellos que
contienen como mínimo el doble de calcio que de fósforo.
La explicación a este punto está en que
el fósforo impide una correcta absorción del calcio, por lo que, aunque
demos a las tortugas alimentos con una alta cantidad de calcio, ellas no
pueden asimilarlo si las concentraciones de fósforo son también altas:
-
Alfalfa
-
Col
-
Col
de Bruselas
-
Berza
-
Endibia
-
Zanahoria
rayada *
-
Flores
(rosa, geranio)
-
Tomate
*
-
Piña
-
Manzana
*
-
Pimientos
rojos
-
Sandía
-
Diente
de león
-
Escarola
|
-
Trébol
-
Colza
-
Lechuga
*
-
Achicoria
-
Hojas de zanahoria
-
Cardos
-
Melón
-
Mango
-
Coliflor
-
Pera
-
Pimientos verdes
-
Calabacín
-
Higos
-
Higos
chumbos
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De los alimentos marcados con un
asterisco (*), hacemos a continuación algún breve comentario que creemos
que merece la pena.
LECHUGA:
Habría que hablar del asunto de la lechuga muy seriamente. Hemos visto
que es el alimento que más gusta a las tortugas; lo devoran con fruición
y entusiasmo y lo prefieren a todo el muestreo botánico que se les
presenta. Por la mañana es el preferido, el primero que comen y,
desgraciadamente, es el que menos les conviene por su escaso valor
alimenticio. Pensamos que no se les tiene que privar de él, pero
siempre que, por comodidad, no sea la base de su alimentación. En todo
caso, procurad darles siempre las hojas más verdes.
La lechuga es uno de los vegetales con
mayor cantidad de vitamina E. Esta vitamina regula el funcionamiento de
las mucosas y es muy importante su labor en las mucosas respiratorias y
genitales. Por ello, es un buen complemento de la dieta de las tortugas
hembras durante la reproducción (actúa aumentando la fertilidad) y para
las tortugas propensas a infecciones respiratorias (si se administra a
graecas o horsfieldi recién salidas de la hibernación
previene problemas respiratorios porque regula las mucosas
respiratorias).Las hembras que han tenido crías con deformidades (la más
común es babys con un solo ojo) o cuyos huevos no llegan a término es
mejor no reproducirlas. Sin embargo, ante la posibilidad de que realicen
puestas de huevos hasta tres años después de la última monta es
conveniente ofrecer en época de cría alimentos ricos en vitamina E
(lechuga, canónigos y diente de león, por ejemplo). En casos extremos se
puede dar este suplemento en forma de fármaco con medicamentos tipo
Auxina A+E (la absorción de vitamina E es más completa si se combina con
vitamina A), aunque siempre es mejor probar primero con métodos
naturales.
TOMATE Y
MANZANA: Son muy ricos en
vitamina C. Actúan como reconstituyentes (aceleran los procesos
enzimáticos) después de enfermedades o periodos de debilidad. Son
especialmente beneficiosos en casos de complicaciones respiratorias.
Pero deben administrarse frescos, pierden rápido sus propiedades una vez
se trocean (se oxidan).
ZANAHORIA:
Algunos de estos vegetales habría que cortarlos o rayarlos. Se ha
comprobado que la zanahoria, que es un alimento muy adecuado, si
no está rayada y mezclada con la lechuga, ni la tocan. Hay alguna
observación de algún amigo nuestro que nos ha comentado que sus tortugas
se comen perfectamente la zanahoria hervida.
ALIMENTOS
CON CARACTERÍSTICAS NOCIVAS O PERJUDICIALES:
-
BERENJENA:
Contiene una alta concentración de celulosa, que actúa como
absorbente y puede provocar tapones intestinales. No se debe
administrar.
-
PATATA,
BONIATO, BATATA Y OTROS TUBÉRCULOS: Contienen almidón, que
actúa igual que la celulosa. Es mejor no administrarlos (ni sus
hojas ni los tubérculos). Hay una excepción: si tenemos una tortuga
con una diarrea muy fuerte por haber comido hierbas silvestres
indigestas u otros motivos podemos administrar una patata o
zanahoria hervida y manzana rallada que nos ayudará a estreñirla.
-
SOJA:
Es muy rica en "proteína vegetal", por eso la consumen mucho los
vegetarianos para compensar su carencia de proteínas de origen
animal. No se debe administrar a las tortugas herbívoras y mucho
menos a las babys o las especies que se alimentan casi
exclusivamente de pasto y hierba (como las sulcatas), ya que puede
provocar deformidades en el caparazón.
-
PAPAYA:
Es uno de los alimentos que tiene un mejor ratio calcio/fósforo (en
torno a 7/1), pero no se debe administrar normalmente porque
contiene una gran cantidad de azúcar. Es útil en época de cría,
porque su alto contenido en calcio ayuda a la correcta formación de
los huevos. Se puede emplear como sustituto de los suplementos de
calcio, pero nunca ofrezcas ambos combinados. Demasiado calcio puede
provocar problemas óseos o la creación de huevos demasiado duros de
los que las crías tendrán dificultad para salir.
-
KIWI:
Provoca diarrea y no se debe administrar salvo para tratar
intoxicaciones o tapones intestinales. Si nuestra tortuga ha
ingerido alimentos tóxicos (perejil, adelfa, jazmín, jacinto,
belladona y cola de caballo, por ejemplo) debemos administrar un
laxante que ayude a que la tortuga defeque el alimento tóxico lo
antes posible y que no le de tiempo a absorber sus toxinas a través
de las paredes intestinales y estomacales. Lo mismo sucede si ha
ingerido un cuerpo extraño (piedras absorbentes para gatos,
gravilla...). En casos leves se puede administrar una rodaja de kiwi,
que ayudará a defecar a la tortuga, o si esto no es suficiente se
puede introducir con ayuda de una jeringa o un cuentagotas un
chorrito de aceite de oliva por la garganta de la tortuga. Hay que
repetir la operación todos los días hasta que elimine el cuerpo
extraño y comprobarlo mediante una visita veterinaria para realizar
radiografías.
-
PEREJIL:
Aunque tiene un ratio de calcio/fósforo muy adecuado para las
tortugas, actúa como vasodilatador (altera el flujo sanguíneo y
puede provocar hemorragias internas). No administrar nunca.
-
FRUTA EN
GENERAL: También se
puede incorporar algo de fruta a la dieta de las tortugas, pero con
moderación. Esto se debe a que la fruta contiene gran cantidad de
agua y azúcares y puede provocar diarreas o que el animal engorde
demasiado. El azúcar crea reservas energéticas "extra" en las
tortugas, por lo que puede que su carne crezca y engorde
rápidamente, mientras que el caparazón crece a un ritmo más lento.
Esto provoca grandes problemas de movilidad a las tortugas y puede
incluso provocar enfermedades. Otro problema es que las tortugas
pueden acostumbrarse al sabor dulce de la fruta y rechazar luego
otro tipo de alimentos más nutritivos. Lo mejor es ofrecer frutas
con poco agua (evitar la sandía, las ciruelas o el melón que
provocan diarreas) y ofrecerla sólo de vez en cuando. Las más
recomendables son la manzana rallada (eliminando siempre las
pepitas), los higos, la pera...
PIENSO
ALIMENTICIO:
También es importante acostumbrar a las tortugas a que coman piensos
especiales. Estos piensos están elaborados a partir de alfalfa y otros
vegetales liofilizados y desecados a los que añaden todas las vitaminas
y minerales necesarios para su correcto crecimiento.
El pienso se debe dar humedecido y, como
suelen tardar en aceptarlo, se puede mezclar con los vegetales
mencionados. Poco a poco, puedes ir incrementando la cantidad de pienso
hasta que lo acepten con normalidad.
Lo
importante es que no se nos olvide nunca esto: cuando tenemos un animal
en cautividad, nosotros somos su Dios; dependen de nosotros y
precisamente somos nosotros los que tenemos que ser conscientes de que
sabemos lo que les conviene. Insisto: estoy hablando de animales en
cautividad. De animales silvestres en un medio silvestre no se me
ocurriría hacer ninguna afirmación de este tipo.
Bibliografía básica
(1) La tortuga mora en Doñana, de A.C Andreu y otros. Publicado por la
Asociación Herpetológica Española. junio 2000 Barcelona.
(2)
La tortuga mediterrània a Catalunya, de J. Soler A. Martínez.
Edicions L’Agulla octubre 2005
ALOJAMIENTO
Apartado aún en desarrollo
CUIDADOS BÁSICOS
Apartado
aún en desarrollo
LA HIBERNACIÓN
En
estado salvaje, las tortugas tienen que mantener una temperatura
corporal de,
aproximadamente, 30ºC, motivo por el que buscan continuamente los
lugares cálidos y
soleados.
Pero, cuando el invierno se aproxima, la temperatura ambiente empieza a
descender y cada vez
les cuesta más alcanzar dicha temperatura, así que, en un momento dado,
el animal se rinde,
y es cuando comienza a buscar lugares frescos y sombríos, para conseguir
que su temperatura
corporal descienda de 10 a 15 grados y pierde el apetito. Esta situación
dura
aproximadamente un mes, tiempo durante el que la tortuga ya no come,
pero sigue defecando y
orinando para vaciar su aparato digestivo. Una vez conseguido esto, la
tortuga está lista
para hibernar.
El suelo de los lugares en que suelen habitar las tortugas es ligero y
con un buen drenaje.
Sin embargo, este tipo de suelos son muy malos conductores del calor.
Así pues, durante el
invierno, la temperatura de la superficie de la Tierra es
aproximadamente igual a la del
aire (unos 0ºC) pero, a unos 10 ó 15 cm. de profundidad, se conserva
todavía bastante calor,
alcanzándose la temperatura media anual (unos 15ºC), circunstancia que
las tortugas
aprovecharán en beneficio propio.
La temperatura corporal durante la hibernación es de 4 ó 5ºC, que es tan
importante que se
mantenga estable como la del periodo de actividad. Por ello, la tortuga
excavará hasta
alcanzar la temperatura ideal. Es fundamental que tengamos bien claro
que éste es el motivo
por el que las tortugas se entierran. Frecuentemente, se cree que
excavan para alcanzar una
profundidad concreta, y esto es un error. Si, durante el periodo de
hibernación, subiera la
temperatura ambiente, la tortuga tiende a desenterrarse y, si se produce
el fenómeno
contrario, es decir, que baje la temperatura, el animal excavará más
profundamente. Esto
parece obedecer a movimientos reflejos y no a actos voluntarios de la
tortuga.
Una vez conseguida la temperatura de hibernación, el metabolismo de la
tortuga cambia y
empieza a consumir sus propias reservas nutricionales, acumulando los
desechos en los
riñones, y su respiración y ritmo cardíaco se ralentizan increíblemente.
Así, su organismo
consume muy poca energía y puede sobrevivir sin recibir alimentación
"externa" durante los
meses invernales. Como consecuencia de esto, la tortuga pierde muy poco
peso durante la
hibernación, hecho que podemos comprobar pesando al animal antes y
después de la
hibernación.
También es muy importante saber que un exceso de frío durante la
hibernación puede causar
daños a la tortuga, que pueden llegar a ser letales. El primer órgano en
sufrir las
consecuencias de un frío extremo son los ojos, quizá debido a que la
humedad contenida en
ellos llega a congelarse. Como recomendación general, es conveniente
impedir que la
temperatura corporal de la tortuga no descienda por debajo de los 2ºC.
PROBLEMAS QUE PUEDEN APARECER DURANTE LA
HIBERNACIÓN
En estado normal de actividad, la tortuga posee un sistema inmunológico
lo suficientemente
eficaz como para afrontar por sí mismo problemas menores. Pero, durante
la hibernación, este
sistema inmune también sufre una "ralentización" o pérdida de eficacia
por lo que, una
tortuga seriamente enferma que entrase en hibernación podría acabar
muriendo. Pero la
Naturaleza es sabia y, a 4ºC, los agentes patógenos que podrían dañar a
la tortuga también
entran en un estado de letargo, y dejan de proliferar y multiplicarse.
Esto significa que,
mientras la tortuga está hibernando, una enfermedad leve continúa su
curso pero mucho más
lentamente. Sin embargo, en estos casos, es muchísimo más importante
tener bien controlada
la temperatura.
No obstante, lo más recomendable es intentar detectar una posible
enfermedad durante el
periodo de actividad para poder tratarla con garantías. Si el periodo de
tratamiento debiera
alargarse más allá del momento en que la tortuga tendría que empezar a
hibernar, lo más
correcto es retrasar la hibernación artificialmente, mediante un control
exhaustivo de la
temperatura (por ejemplo, en un terrario) hasta que la tortuga haya
sanado por completo.
Después, dejaremos que la naturaleza siga su curso y el animal empiece a
vaciar su intestino
y comience su preparación para hibernar. No es conveniente saltarse
totalmente el proceso de
hibernación puesto que, a la larga, también podría provocarle a la
tortuga problemas de
anorexia, disfunciones renales y, a la larga, también problemas sexuales
y de
comportamiento.
El tema de las crías es algo distinto. Mucha gente se suele mostrar
reacia a dejar que sus
crías hibernen durante el primer año de vida, puesto que su aparente
fragilidad inclina a
pensar que dejarlas hibernar podría ser fuente de problemas. Sin
embargo, en la naturaleza,
las crías, que suelen nacer a finales de verano o principios de otoño,
hibernan ya desde su
primer invierno. Muchos criadores dejan que sus crías se comporten
naturalmente e hibernen,
pero estos animales, al ser tan pequeños, son más sensibles a los
cambios de temperatura y
pérdidas de humedad, con lo que el control de la temperatura debe ser
más exhaustivo.
También se las debe pesar a menudo, procurando no alterar su sueño
(pesándolas al aire
libre, por ejemplo, para no modificar la temperatura a la que se
encuentran) y, si se
observase una pérdida de peso mayor del 10%, es aconsejable despertarlas
y proporcionarles
un ambiente veraniego. El terrario, como casi siempre, es la mejor
solución para estos
casos.
CUIDADOS ESPECIALES DESPUÉS DE LA
HIBERNACIÓN
En el medio ambiente natural, el paso de invierno a verano se produce
con la suficiente
rapidez como para que las tortugas consigan alcanzar su temperatura
normal de 30ºC en cuanto
se despiertan de la hibernación. Así, pueden empezar a comer
inmediatamente y limpiar sus
riñones.
En climas fríos, esto no es tan fácil de conseguir, por lo que habrá que
proporcionar a los
animales aire caliente y unas condiciones tales que les permitan
calentarse, por ejemplo
facilitándoles una fuente de calor como una lámpara de infrarrojos. En
este caso, no es
necesario actuar de forma progresiva, como cuando las preparamos para la
hibernación.
Hay gente que piensa que si la tortuga está bien cuidada durante el
verano, no hay que
preocuparse por la hibernación, pero esto no es así. Si una tortuga no
hiberna o lo hace en
condiciones poco adecuadas, pueden aparecer los problemas que
comentábamos anteriormente.
¿SABÍAS QUE...
-
El
esperma puede durar hasta cuatro años dentro del cuerpo de la
hembra, donde es retenido por un órgano llamado espermeteca y que
durante este periodo la hembra puede tener huevos fértiles sin haber
sido copulada?
-
La calabaza, cortada en láminas finas, suele gustarles mucho a
las tortugas y, además, se le suponen excelentes propiedades
antiparasitarias?
-
Se ha dado el caso de una tortuga que nació con 2 cabezas?
Hemos encontrado este excelente video en la Red (para reproducirlo
pasa el ratón por encima):
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-
Las tortugas generalmente son mudas, pero que hay excepciones?
Pulsa aquí para
verlo.
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