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La
cultura es el rasgo distintivo de la especie humana.
Se
entiende por cultura el modo en que los grupos humanos aprenden a organizar
su comportamiento y su pensamiento en relación con el entorno físico
en que habitan.
El
comportamiento es uno de los principales elementos de la cultura y se
refiere a la forma en que los individuos se relacionan entre sí.
Otro
de estos elementos es el factor cognitivo, que se refiere a los modos
de representación del mundo por parte de los distintos grupos humanos.
Finalmente,
la cultura tiene un componente material, que consiste en los objetos físicos
producidos por las sociedades humanas.
El
aprendizaje de la cultura.
La
mayor parte de los elementos constitutivos de una cultura son el resultado
de un proceso de aprendizaje, consistente en la modificación de
la conducta en respuesta a las experiencias que se desarrollan dentro
de un determinado entorno físico.
Si
bien encontramos modos de aprendizaje en la mayoría de los organismos
vivos, ninguno de ellos posee la enorme capacidad de aprendizaje de los
seres humanos, cuya supervivencia depende en gran medida de esta capacidad.
La
mayoría de los organismos vivos depende de sus instintos, en tanto
los seres humanos dependen de la cultura para su supervivencia.
Los
hombres deben aprender cómo sobrevivir en los más variados
entornos físicos y sociales, en los que los factores biológicos
juegan un papel poco relevante.
Desde
esta perspectiva, la cultura consiste en las estrategias de supervivencia
compartidas por un grupo humano que son transmitidas de de una generación
a la siguiente.
Las
ideas y formas de comportamiento que configuran una cultura se transmiten
mediante un complejo sistema de símbolos, proceso en el que el
lenguaje cumple una función determinante.
En
contraste con otros seres vivos, que son capaces de comunicarse mediante
mecanismos rudimentarios, los seres humanos han desarrollado un complejo
sistema de comunicación que distingue a la especie y que resultaría
imposible de concebir sin la existencia de la cultura humana tal como
la conocemos.
La cultura no aparece en el vacío ni es creada por individuos
aislados.
La
cultura es el resultado de la interacción que se produce entre
los miembros de los diversos grupos sociales.
Los
seres humanos aprenden formas de comportamiento y modos de pensar de sus
padres y de los restantes miembros de la sociedad en la que viven, lo
que hace posible que puedan participar de la vida social de acuerdo con
pautas compartidas por el conjunto del grupo.
Los
seres humanos somos animales sociales.
Desde
los primeros momentos de la evolución humana, la supervivencia
de la especie ha sido una empresa colectiva.
Incluso
los hombres que han elegido vivir en aislamiento no escapan a este rasgo
determinante ya que sus modos de pensar, sus conocimientos o sus creencias
están condicionados por otros hombres.
La
cultura es un esfuerzo colectivo y se comparte socialmente.
Se
entiende que son miembros de una sociedad aquellos que comparten las mismas
percepciones culturales y similares modos de comportamiento.
En
este sentido, el concepto de sociedad hace referencia a los modos de comportamiento
específicos de los miembros de un determinado grupo humano.
Los
seres humanos desarrollan atributos culturales comunes mediante las experiencias
compartidas con los restantes miembros de su sociedad.
Sin
la existencia de la sociedad resultaría imposible la aparición
de la cultura dado que no tendría lugar la interacción que
hace posible que las personas compartan conocimientos, valores y creencias.
Por
otra parte, las sociedades humanas dependen de la cultura y resulta imposible
concebir una sin la otra.
La
ausencia de la cultura haría prácticamente imposible que
los seres humanos comprendieran los comportamientos de sus congéneres.
Además,
es a través de su dimensión cultural que las sociedades
humanas han alcanzado los niveles de complejidad y flexibilidad que las
caracterizan.
La
interacción entre los seres humanos no se produce por un interés
particular en la creación de culturas.
La
principal razón para el surgimiento de los grupos humanos y sus
formas de organización es la creación de las condiciones
materiales que hagan posible la vida.
En
su dimensión más elemental, se trata de la obtención
de alimentos y refugio necesarios para garantizar la existencia biológica.
Más
allá de este nivel elemental, existe el deseo de crear o producir
objetos que hacen posible que la vida abandone sus niveles más
rudimentarios.
La
mayoría de las sociedades humanas dedican una gran atención
a la producción, sea esta la construcción de arcos y flechas
en los pueblos cazadores, la fabricación de arados en los pueblos
agricultores o la producción y mantenimiento de los más
diversos elementos en las sociedades industriales.
En
gran medida, se puede decir que la estrategia y la capacidad productiva
de una determinada sociedad refleja tanto su nivel de organización
social como los sistemas de creencias y valores de los individuos que
la componen.
Una
de las principales características de la evolución de la
sociedad humana es el permanente aumento de su capacidad productiva.
En
líneas generales, se observa que en pocos siglos la sociedad humana
ha pasado de una situación en la que dependía en buena medida
de la recolección de alimentos silvestres a una etapa caracterizada
por sistemas agrícolas de gran complejidad organizativa, estrechamente
vinculados a la producción industrial.
Esta
transformación está directamente relacionada con el crecimiento
demográfico y el aumento de la escala social.
Las
sociedades humanas han evolucionado desde pequeñas bandas con escasa
capacidad productiva a sociedades integradas por millones de personas,
con una capacidad de producción que abarca a la totalidad del planeta.
No
obstante, sería erróneo pensar que las sociedades humanas
solamente se preocupan por el incremento de la producción material.
En
efecto, la producción material no es un valor absoluto ni debe
considerarse como un imperativo evolutivo: el aumento de la capacidad
productiva no es inevitable y, además, no resulta necesariamente
beneficioso en términos sociales.
De
todos modos, la producción es una dimensión fundamental
de la vida humana y la necesidad de aumentar la capacidad productiva se
encuentra presente en todos los pueblos y es un aspecto importante de
la evolución de las sociedades humanas. |