Edificio de la Junta Municipal de Latina

          Ganadores de un concurso abierto, convocado en 1997 y en el que participaron 19 equipos, los arquitectos madrileños Fuensanta Nieto y Enrique Sobejano han construido el edificio que alberga la Junta Municipal de Latina. El inmueble es una obra estrictamente contemporánea en la que la influencia del minimalismo internacional de los últimos años enlaza con la sobriedad formal de los mejores profesionales de este ultimo medio siglo. Este minimalismo ha llevado el aspecto exterior de los edificios a un austero esquematismo geométrico. Escuetos volúmenes prismáticos se instalan en las ciudades ensimismados en un autismo que rechaza las lineas curvas y reducen drásticamente la presencia de ventanas y elementos utilitarios capaces de explicar la escala del edificio
          El solar ocupaba un espacio situado junto al centro comercial Plaza de Aluche, cerca del intercambiador y frente a un parque. Por todo esto, el edificio se planteó como un elemento fuertemente introvertido que no renunciaba a poner orden en su entorno urbano. Con su rotunda volumetría configura una plaza junto al centro comercial, a la que ofrece su fachada más abierta, pero la que se accede al patio interior que queda incorporado al espacio público y, al mismo tiempo, separado de él. Esto permite marcar el territorio de lo público, junto al espacio dinámico  lleno de publicidad de la plaza del  hipermercado. El patio es tratado como una plaza urbana definida tan solo por la arquitectura de su propio edificio, en la que incorpora una escalinata, varios cipreses, una lamina de piedra suelta, y una escultura de esther Pizarra que representa la topografía urbana del distrito, en un interesante ensayo de escultura, bien integrada en la arquitectura, que siendo figurativa, esquiva la obviedad del las esculturas municipales.
           El edificio de la junta, visto desde el exterior, es un a caja sin ventanas, horadada por varios vacíos cúbicos, con varios prismas prominentes se acero y cristal. Los accesos rasgan en vertical y en horizontal los muros perimetrales y comunican con el espacioso patio interior que puede ser atravesado por los ciudadanos. El juego de espacios macizos y vacíos transmite una tensión escultórica ya que el edificio parece haber sido construido esculpiendo en una gran pieza maciza.
            El aspecto opaco del exterior del edificio produce la ilusión de un interior en penumbra, que se contradice con la realidad de un gran patio interior cerrado con muros de cristal que vierten una luz abundante sobre los espacios que encierra. El gran hueco de la cara oeste del edificio ilumina una fachada interior que oculta deliberadamente sus ventanas a la calle. Lo mismo sucede con el resto de despachos que cubren las suyas con paneles-celosia de hormigón. Esa falta de referencia a las ventanas como elementos que dan escala al edificio contribuye la la ilusión escultórica, que se subraya con el rotulo que da la vuelta a la esquina indicando Junta Municipal de Latina con letras que parecen esculpidas con cincel.
            El edificio está completamente modulado, lo que permite racionalizar la construcción y prefabricar algunas piezas reduciendo los costes. Los pilares se ajustan a una malla de cinco por cinco metros en planta. Todas las fachadas están resueltas con solo dos tipos de piezas de igual modulación 5 x 1,25m, unas de hormigón y otras de vidrio. Hay tres tipos de elementos de hormigón armado: los paneles opacos (lisos o estriados) y los de celosía que sirven a las ventanas convencionales interiores. Y dos tipos de paneles de vidrio : traslúcidos o transparentes.
            Este es uno de los escasos edificios públicos de la Comunidad de Madrid en los que se puede encontrar una valiosa arquitectura contemporánea.  
Por Enrique Dominguez Uceta  La Mirada del Arquitecto

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