Aprovecho esta pagina
para hablaros también de una parte más amarga como es la desaparición de
nuestra fauna a pasos agigantados por la presión del hombre. No estoy hablando
solo de Zaragoza sino de toda la Península, pues toda ella ha sufrido un
deterioro tal que parece casi imposible que cierto numero de criaturas tan emblemáticas
y poderosas como fueron el oso pardo o el
quebrantahuesos en el pasado puedan todavía sobrevivir en la España de hoy en
día. Ha llegado a nuestras manos una tierra castigada desde antaño por la deforestación. Esta ya no es la Iberia de Estrabón en la que la famosa ardilla podía cruzarla desde los Pirineos hasta la punta de Tarifa sin necesidad de pisar el suelo, esta es una tierra que ha sufrido los avatares de una historia de roturaciones imperdonables y de sacrificio de sus bosques milenarios para el avance de nuestra especie. Hemos contenido la fuerza de los grandes ríos, doblegándolos y amansándolos a nuestro capricho y usándolos como tuberías de desagüe de nuestra basura y venenos producidos a lo largo de nuestra existencia. Se han desecado la mayoría de las lagunas en las que muchas aves criaban a su prole, se ha incinerado lo poco que nos quedaba de nuestros grandes bosques y por si fuera poco, aun recientemente se han atacado a muchos animales de los que intentaban progresar en este mundo cambiante tachándolos de alimañas perjudiciales para el éxito de nuestra floreciente sociedad consumidora de sus últimos recursos biológicos. Como decía antes, aun hoy podemos encontrar un cierto número reducido de animales singulares que en otro tiempo poblaron nuestra tierra, estos últimos supervivientes de especies casi aniquiladas se ocultan de nosotros intentando sobrevivir en los pocos lugares que el hombre ha respetado vírgenes todavía. El oso pardo, el quebrantahuesos, el urogallo, el lince, el águila imperial, el buitre negro y muchos otros menos conocidos luchan día a día por no ser descubiertos, por no caer en un cepo o ser victimas del veneno mientras intentan alimentar a sus crías, algunos de ellos con restos de basura humana extraída de nuestros vertederos, otros intentan cazar alguna presa y al no diferenciarlas de el ganado humano son perseguidos por estos hasta su muerte.
Muchas son las especies de animales que después de cientos de miles de años de supervivencia han desaparecido de nuestra provincia en los últimos 50 años y otras están a punto de hacerlo, entre ellas podemos recordar peces como la madrilla, la tenca, el cacho, el pez fraile y la anguila o al cangrejo de río, que podían pescarse en tiempos en todo el Ebro y afluentes, también antes se podían ver tritones con facilidad, estos anfibios son unos buenos indicadores de la contaminación de las aguas, y ahora el encontrar alguno es casi un milagro. Todos conocemos también la situación del molusco de rio margaritifera auricularia, catalogado en peligro de extinción, que en otro tiempo era muy común en el Ebro, con el cual se confeccionaban las cachas de las navajas. Dos tipos de galápagos existen todavía en Zaragoza, pero es muy difícil encontrarlos, no lo es tanto el encontrar tortugas de florida, que se han adaptado perfectamente al medio y ya se reproducen en nuestras aguas gracias a unos cuantos insensatos que cuando se cansan de sus mascotitas, no tienen otra idea mejor que ir al Ebro y soltarlas allí, no es raro que algún día encontremos algún caimán o quizás pirañas. Si no empezamos a cambiar esta España dañada por un paisaje vivo, no podremos esperar que los trabajos de recuperación de especies den fruto, debemos actuar sobre el medio y cambiarlo o pronto la especie a proteger se llamara ser humano.
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